Julia Kempe, ganadora del Premio Irène Joliot-Curie 2006
Pero el Premio Irène Joliot-Curie, que obtuvo el pasado noviembre por ser la mejor investigadora joven en 2006, es uno de los más prestigiosos. Su finalidad es animar a las jóvenes que trabajan en campos científicos, una causa que le motiva especialmente.
«Creo que el Premio Irène Joliot-Curie es una de las cosas que ayudarían a una mujer a superar sus propias dudas», afirma Kempe. Y añade: «Ver a otras mujeres que triunfan sirve de estímulo. Debería haber más actividades y acontecimientos de este tipo para mujeres. Creo que las mujeres aún necesitan mucho más aliento».
El premio, copatrocinado por EADS Corporate Foundation y el Ministerio de Educación Superior e Investigación de Francia, está pensado para recompensar a las científicas por logros excepcionales. Su objetivo también es animar a las jóvenes a embarcarse en carreras científicas. El premio tiene una dotación económica de 10.000 euros, pero su auténtico valor es el prestigio que comporta.
Una carrera de éxito como científica
A sus 33 años, Kempe ha trabajado y estudiado en muchas de las principales facultades de informática del mundo. Actualmente es investigadora en la Universidad de París, en Orsay, pero anteriormente ha estado en universidades líderes de Australia, Austria, Francia, Israel y los Estados Unidos.
Los estudios de Kempe empezaron cuando fue seleccionada, con 11 años, para estudiar matemáticas y física en la antigua Alemania del Este. Comenta que ser una chica no fue ninguna desventaja; su potencial era considerado exactamente igual al del resto de sus compañeros varones. Sin embargo, cuando tenía 17 años, un año después de la caída del Muro de Berlín, se mudó con sus padres a Austria. En ese país no se esperaba que las mujeres se dedicaran a las matemáticas o las ciencias. Francia, según ella, es un país mucho más igualitario.
Mezcla para trabajar mejor
Sin embargo, sigue habiendo relativamente pocas mujeres en las clases que Kempe da en la universidad. «No sé por qué es así», comenta. «Quizás sea la falta de modelos. Cuando me encuentro con mujeres jóvenes siempre intento transmitirles que tienen un sitio en la investigación y que la mezcla crea un mejor entorno de trabajo».
El trabajo de Kempe se centra en el campo emergente de la informática cuántica. Desarrolla algoritmos cuánticos que en última instancia deberían conducir al primer ordenador cuántico. Si se logra, nacerán ordenadores mucho más potentes que los actuales.
Entretanto, este reciente premio puede contribuir a que progrese más en su carrera. «En la ceremonia de entrega de premios, una de las anteriores ganadoras me comentó que todos sus colegas sabían de la existencia de este premio», señala. «No creo que le sirviera de ayuda en el sentido de conseguir una promoción, pero le hizo la vida un poco más fácil. Decía que el auténtico obstáculo en la carrera de una mujer se presentaba cuando la mujer intentaba llegar a un puesto de liderazgo».

