La creciente importancia de la seguridad y la necesidad de proteger el medio ambiente están impulsando el cambio del orden económico. La incertidumbre económica a corto plazo está empañando el crecimiento de la aviación comercial a largo plazo.
En un momento en que los países en desarrollo están impulsando un fuerte crecimiento de los pedidos de aviones, la crisis crediticia global ha hecho mella en la perspectiva a corto plazo. Existen temores a que tanto Estados Unidos como Europa experimenten recesiones de poca intensidad, lo que podría repercutir en la demanda de productos de aeroespacio y defensa.
Para las compañías aeronáuticas y de defensa, la precariedad de la economía estadounidense ha seguido debilitando el dólar, lo que ha repercutido negativamente en la competitividad de las compañías europeas, donde la caída de la cobertura de las monedas está aumentando el riesgo.
El vertiginoso aumento de los precios del petróleo y otras materias primas es un contratiempo más para el crecimiento y ha alimentado las fuerzas inflacionistas. La feroz competencia por obtener materias primas hace más difícil asegurarse los suministros. Se prevé que el uso mundial del titanio en la producción de aviones aumente a 53.000 toneladas en 2008, frente a las 32.000 de 2004, según la Asociación Internacional del Titanio.

